
El vampirismo está de moda y creo saber por qué. Desde las producciones clásicas hasta las más modernas, no puede fallar la escena del vampiro sosteniendo a su víctima seducida y descubriendo lentamente sus afilados colmillos para clavarlos con pasión en su cuello, sin que ella además se oponga. Mi lógica básica me hacía preguntar por qué una víctima en esas circunstancias no se aleja si sabe que esa mordedura la puede matar. Después supe que si iba a morir, sería de placer.
En el mundo humano, esta práctica existe y es llamada Asfixiofilia. Es considerada una práctica evidentemente peligrosa debido al riesgo de muerte o de daño cerebral, ya que consiste en suprimir el oxígeno presionando la zona yugular o sofocando a la persona a quien se le aplica, utilizando una bolsa plástica o cualquier otro material cobertor. Todo esto con el objetivo de obtener placer sexual.
No existen muchos casos documentados sobre las preferencias por la sofocación erótica, pero se estima que comenzó a ser un problema cuando los practicantes terminaban muertos o causando la muerte a otros. Peor aún, cuando se comenzó a practicar sin el consentimiento de sus participantes, convirtiendo el acto en un crimen.
Los médicos explican que cuando el cerebro es privado de oxígeno, se produce un efecto alucinógeno, sin pérdida de consciencia, llamado hipoxia, el cual es altamente adictivo. Las principales arterias que transportan el oxígeno y la sangre del corazón al cerebro, pasan por el cuello y cuando éstas son estranguladas, el dióxido de carbono aumenta bruscamente, provocando sensaciones sexuales intensas.
Una de las variables de sofocación erótica más utilizadas es la de ahorcamiento, ya sea con soga colgante o noose, una especie de nudo alrededor del cuello. Por lo general, se acompaña de masturbación y de otras expresiones parafílicas como las ataduras, el travestismo, las cortaduras, y en casos extremos, la mutilación.
Paradójicamente, la práctica colgante se utilizaba en la Edad Media como una forma para tratar la disfunción eréctil. Se dice que los hombres lograban una erección inmediata a la estrangulación, debido a la relajación muscular. No quiero suponer cuánto tiempo pasó hasta que encontraron un tratamiento diferente, pero estoy segura que los hombres estarán de acuerdo conmigo en agradecer a la medicina y la psicología moderna por evitarnos tales métodos.
El ahorcamiento colgante se hizo luego popular entre los hombres, quienes mostraban una marcada preferencia por autoinfringirla, sin importar si lo hacían solos o con ayuda.
El renombrado sexólogo John Money, es el autor del más completo inventario anecdótico de un paciente asfixiofílico. En su libro The Breathless Orgasm (El Orgasmo sin Aliento), Money recopila los retazos personales de un hombre cuya infancia fue suprimida de amor y cargada de prohibiciones sexuales, abandono y separaciones parentales traumáticas. El resultado: dolor convertido en placer como una forma de sobrevivencia. Su atracción por las imágenes eróticas de estrangulamiento, inició en su pubertad, cuando disfrutaba masturbarse mientras las observaba.
La guía profesional de Money ayudó a su paciente a describir ordenada y detalladamente todas sus experiencias, ayudando así a construir las bases para el tratamiento de la asfixiofilia.
Por supuesto que continúa siendo contraindicada, pero los especialistas sugieren que para los tercos e insistentes, existe una forma sencilla y segura de practicarla. Solamente se debe conseguir un resucitador especializado, un equipo de entubación y una ambulancia esperando afuera. Ahh… y avisar a los vecinos que están a punto de cometer un acto desenfrenado de asfixia sexual, para que estén atentos si escuchan una caída pesada y puedan despertar al conductor de la ambulancia. Nada más.
Si Brad Pitt me mostrara sus colmillos, tal y como lo hizo a todas sus víctimas en Entrevista con el Vampiro, le ofrecería mi cuello encantada. ¿Quién no?
Librexpresión
Paso de Cebra
La Brújula TV
Fútbol en letras
Desde mi ventana
Bitácora
Cultura Digital
Desde la Redacción

SE COMENTA
Escrito por 'Elvis' sobre '¿País de poetas?'
Escrito por 'César' sobre 'La explotación laboral… ¿otra forma de trata?'
Escrito por 'leon ernesto' sobre 'Sobrevivir en la Universidad'
Escrito por 'Carlos Elias' sobre 'Cámaras Lytro Una propuesta fotográfica revolucionaria'
Escrito por 'keyla' sobre 'Sobrevivir en la Universidad'
Escrito por 'Ricardo Arce Castellon' sobre 'Sobrevivir en la Universidad'
Escrito por 'carlos' sobre 'Sobrevivir en la Universidad'
Escrito por 'Engell Vega' sobre 'Sobrevivir en la Universidad'
Escrito por 'larrea juan' sobre 'La Vida de los Otros, una película que retrata a la Stasi'
Escrito por 'Rosario' sobre 'El becado perfecto'
Escrito por 'Ingrid' sobre 'Voces Unidas para hacerse oir'
Escrito por 'ccc' sobre 'La bestia de los migrantes'
Escrito por 'Christopher Ramírez' sobre 'Las 12 Películas más esperadas para el 2012'
Escrito por 'carlos luis martinez' sobre 'La Vida de los Otros, una película que retrata a la Stasi'
Escrito por 'Iván Cruz Piña' sobre 'Ser ateo en Nicaragua'
Escrito por 'Iván Cruz Piña' sobre 'Ser ateo en Nicaragua'
Escrito por 'Ivan alain castañeda ruiz ' sobre 'Historias de becados: "Estudiar, viajar y crecer"'
Escrito por 'Gerardo Huerta' sobre 'Ser ateo en Nicaragua'
Escrito por 'matias' sobre 'En Argentina el "maradonismo" ya es una religión'
Escrito por 'Jazmín' sobre '¿Amor!'