
Bajándome del vagón del metro en la línea U8, observo un puesto de flores, un quiosco de periódicos y un puesto de comida. Esquivar mendigos cheles, ojos azules resulta raro al principio. Atuendos multicolores, lenguas extranjeras y rasgos de distintas etnias son comunes en Berlín.
El cliché de la Alemania blanca, rubia, millonaria, ordenada se desvanece. Es eso, sólo un cliché. Estoy en el barrio Kreuzberg, enclave por excelencia de los inmigrantes.
Familias palestinas caminan por estas calles. Turcos de largas barbas se reúnen para tomar café. Chinos, ni se diga. Parecen multiplicarse por todos lados. Los latinos también recorren este populoso barrio. Negros, africanos o caribeños, no faltan en las calles de Berlín.
Las paredes de Kreuzberg están marcadas por carteles y graffitis. Aquí nacieron, en su momento, las pintas originales del lado occidental del Muro de Berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, aparece en los medios animando a que los residentes extranjeros se nacionalicen.
Mónica Hevelke, del Instituto de Cultura Joven (Jugendkulturen) da clases de break dance y graffiti a jóvenes de distintos estratos sociales. “Aquí en Alemania aunque aún hay sectores minoritarios racistas o neonazis, la población es receptiva a las otras culturas. Y a esas minorías xenófobas la gente las ve mal”, comenta esta joven.

De hecho, pude participar en el Carnaval de las Culturas. Fue el único día que hizo sol en Berlín, por cierto. Y pude comprobar que múltiples naciones tienen presencia fuerte en esta ciudad. Comparsas bolivianas, uruguayas, estadounidenses, ecuatorianas, chinas, brasileñas, africanas bailaron por las calles de Berlín. Es una fiesta y la ciudad abre sus brazos para los visitantes.
Hace poco leí un libro del periodista chileno, Alberto Fuguet, donde aseguraba que las sociedades, incluso las más jóvenes, deben comprender la importancia de la historia. Y que es un lugar común sostener que si uno no recuerda los errores del pasado, está condenado a repetirlos.
Pero también decía que los propios historiadores reconocen que eso no es tan así. Que los errores se vuelven a cometer. “El propósito de la historia no es prevenir estos cataclismos políticos, sino reconstruir lo que sucedió y entender por qué pasó lo que pasó”. De eso la gente de Berlín parece estar bastante clara.
El infierno alemán (Die deutsche Hölle)

Alemania en Managua
Si querés “revivir” está experiencia por tu propia cuenta tenés dos opciones. Podés buscar una beca a Alemania y viajar ó en Managua hay diversos negocios que te traen a Alemania hasta está calurosa ciudad.
El Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) ofrece becas para estudios de postgrado - fundamentalmente maestrías, pero también doctorados - en áreas de estudio "relevantes para los países en vías de desarrollo".
Los candidatos no pueden ser mayores de 35 años y deben tener por lo menos dos años de experiencia profesional. También se demanda muy buen dominio del idioma inglés, para cursos ofrecidos en inglés, y buenos conocimientos básicos del alemán para cursos en alemán.
Hay, sin embrago, financiamiento disponible para cursos de alemán antes de empezar las clases. La fecha límite para presentar aplicaciones es el 31 de agosto de cada año. Más información en: http://www.daad.es/becas
Hay también cursos de alemán que ofrece la Alianza Francesa y la Universidad Centroamericana (UCA). También hay ciclos de cine alemán que organiza la Iniciativa Cultural Alemana-Nicaragüense (ICAN) y Kermesse que organizan frecuentemente en el Colegio Alemán-Nicaragüense.
Pero sí se trata de probar la comida alemana, hay muchas opciones. Por ejemplo en el Restaurante Bongó Tropical (ubicado en Bolonia. Del Canal 2, 2 cuadras al lago y 2 cuadras abajo) sirven diariamente variedad de comida alemana y las famosas salchichas.
Si querés comprar salchichas alemanas y prepararlas vos mismo. Podés ir a las dos sucursales de la Bavaria Delikatessen. En Carretera Sur, en la Plaza Petrópolis o en Carretera Masaya, frente al Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor). También venden cervezas alemanas.
Y en la tienda D'Europa (ubicada en el Centro Comercial La Liga, en el Kilómetro 8,5 Carretera Sur) venden variedad de productos alemanes como: chocolates, dulces, mermeladas, cervezas, postres, hacen pan casero estilo alemán.
Excusa no tenés.
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