Por lo general, la imagen de los medios de comunicación parece estar definida por el reducido número de canales de televisión, radios y periódicos que tienen cobertura nacional. El panorama, sin embargo, es mucho más amplio y complejo. En este reportaje, Eloísa Ibarra explora los retos y dificultades de los pequeños medios independientes.
Eduardo Montenegro es dueño del Canal 48 de Matagalpa. Ha logrado mantenerlo al aire desde 1995, pero -como él mismo dice- no ha sido fácil, "porque para los medios pequeños todo es más duro".
Esa opinión es compartida por Kathia Mileydes y Arlen Pastrana, del Canal 29 de Chinandega, y por Alberto Rivera Monzón, de Radio Isabelia, que transmite desde y para San Rafael del Norte, en Jinotega.
Se trata de tres medios de comunicación que existen en una realidad muy diferentes de los "grandes medios de referencia", que operan desde la capital.

Los canales de televisión nacionales, por ejemplo, están en actividad todo el día, y para poder ingresar a sus instalaciones hay que superar estrictas medidas de seguridad.
Pero en mi primera visita al Canal 48, me encuentro únicamente con un controlista que va de salida, dejando completamente sola a la estación.
Le pregunto por Eduardo -el dueño- y me explica que él va para su casa por lo que le puede avisar de nuestra visita.
Sale y nos deja dentro de las instalaciones, confiado plenamente de nuestra honradez.
Algo similar sucede cuando llegamos a Radio Isabelia: llegamos y tocamos varias veces la puerta; nadie responde aunque podemos escuchar la música que suena adentro.
Es la misma música que se oye en el radio-receptor de la pulpería de enfrente, donde una señora explica que "la muchacha de la radio" seguramente está en su casa, y se ofrece a buscarla.
A los pocos minutos aparece Carmen Rivera, quien explica que el dueño de la emisora es su papá, Alberto Rivera Monzón.
Cuenta que ella es quien atiende los controles y pasa algunas noticias. Y que con su papá trabaja un viejo periodista llamado Agustín Barrillas, quien en su juventud laboró para La Prensa.
Nada que ver con las nutridas salas de redacción de los dos principales diarios de Managua o la abundancia de personal de los principales canales de televisión.
Empresas familiares
Igual que Radio Isabelia, el Canal 48 de Matagalpa también es una empresa eminentemente familiar.
Según refiere Eduardo, su esposa es la presentadora, su hijo hace las ediciones, y una sobrina es la controlista, porque si buscaran a gente de fuera "no podrían pagarle".
Esta es una característica común a varios medios pequeños.
Se buscan familiares para que vean la publicidad, atiendan los controles y hasta produzcan las noticias (aunque no sean periodistas), porque solo ellos están dispuestos a esperar por su pago cuando el dinero escasea.
Eduardo mismo es enfermero de formación, aunque ahora su trabajo es en comunicación.
Su esposa tampoco es periodista, pero es quien presenta el noticiero del mediodía, que se repite por la noche.
Y aunque explica que desde su nacimiento concibió el canal como un medio para informar, actualmente el espacio dedicado a noticias es muy poco debido a la falta de recursos.
El único periodista que tiene el canal es Francisco Mendoza, quien se encarga de buscar las noticias pero no puede ampliarlas ni hacer reportajes especiales, precisamente por la falta de recursos y tiempo.
Y Eduardo reconoce que el enfoque del noticiero es más "de sucesos", porque después de todo eso es lo que vende.
Un espejo para la comunidad
A pesar de ello, este pequeño canal local, juega un importante papel en la comunidad.
El mismo cuenta con programación deportiva, cultural, religiosa y juvenil, además de programas de debate y espacios pagados, que aprovechan tanto el partido sandinista como sus rivales liberales.
El Canal 48 de Matagalpa también le brinda un espacio gratuito a un grupo de jóvenes que tienen un programa de entretenimiento que se transmite tres veces a la semana, y que es uno de los más vistos.
A cienes de kilómetros de distancia, en Chinandega, la realidad del Canal 29 es algo distinta, pero también se hace un esfuerzo por servir a la comunidad.
Kathia Mileydes, una joven periodista, cuenta que el dueño del canal es un palestino que tiene negocios en Chinandega, quien creó el canal con el objetivo de utilizarlo para hacerle publicidad a sus negocios, y mantiene un programa semanal que se llama “En Broma y en Serio”.
Con el tiempo, sin embargo, abrió un noticiero que dirige Oscar Oviedo. En el equipo también está Arlen Pastrana, quien es periodista y llegó al canal hace cuatro años, cuando la estación ya tenía un año de operar, y quien junto a Kathia hace el noticiero “Ahora Noticia” que tiene tres ediciones.
El equipo lo completan un camarógrafo y una presentadora. Arlen y Kathia buscan las noticias para las tres ediciones, y el único camarógrafo trabaja en la mañana con una y por la tarde con la otra.
El canal comienza a funcionar a medio día para ahorrar energía. Y a diferencia del Canal 48, la programación se compone de música, películas infantiles por la tarde, películas para adultos por la noche, y el noticiero. No tiene espacios vendidos.
Para Kathia y Arlen lo mejor es que ellas hacen su agenda de trabajo. Los lunes el jefe de información les da algunos temas a abordar, pero el enfoque, coinciden ambas “lo damos nosotras”.
“Es muy bueno poder escoger los temas, no tener quien te encasille. A mí me gustan mucho los temas de género, entonces aprovecho la libertad que tengo para abordar los temas sobre mujeres. Nadie me dice 'es mucho lo que estás haciendo', puedo meter las notas que quiera sobre la promoción de la mujer chinandegana”, dice Kathia.
“Tenemos libertad y podemos ser creativas. Pero no tenemos recursos técnicos ni económicos para hacer reportajes de temas de interés para la población”, se lamenta por su lado Arlen.
Levantando ronchas
Ambas aseguran que la mayor parte del noticiero es de contenido social. La nota roja se limita a los accidentes de tránsito y casos de asesinato y homicidios. Y el tema político figura en un segundo plano.
Las periodistas afirman mantener una relación bastante cercana con la población. "Por ejemplo -indica Kathia- si se dañó una alcantarilla, la gente confía en que vamos a ser portadores de la noticia".
"A veces les explicamos que no llegamos a resolver, pero sí a ayudar a que los problemas se visibilicen. Por ejemplo, en el barrio José Benito Centeno, nunca habían tenido problemas de pandillas y ahora hay una constituida que está dando problemas y en la policía se enteraron por nosotros" ejemplifica.
El tratar de dar cobertura a todos los sectores, sin embargo, a veces les trae problemas.
Arlen, recuerda que en un momento el secretario municipal del Frente Sandinista las mandó a amenazar por darle cobertura y seguimiento al desalojo de una cooperativa de mujeres discapacitadas.
“Pero siempre pesan más las relaciones de arriba, porque el dueño es amigo del secretario del Frente, así que no tuvimos el respaldo debido", lamenta.
"Las relaciones con los funcionarios del estado no son lo mejor" dice Arlen, quien afirma haber tenido mejores experiencias con los funcionarios de Organismos No Gubernamentales.
Kathia, sin embargo, afirma haberse encontrado con funcionarios público abiertos y cerrados, y sostiene que cuando critican a algunos Organismos No Gubernamentales estos también se niegan a atenderlas.
Autocensurarse para sobrevivir
De regreso en Matagalpa, el director del Canal 48 reconoce que la estación se preocupa por "tener cuidado con los temas" para evitar problemas.
“Tratamos de tocar las cosas con guantes de seda, no se puede quedar mal con X negocio, porque en Matagalpa cuando te abren el corazón es de corazón, y cuando te lo cierran también”, afirma.
Y según Montenegro el canal no se puede meter a fondo a investigar algunos temas, "porque todo mundo se conoce".
“Nos encontramos en la Iglesia, el supermercado... Es un pueblo pequeño y hasta nos damos cuenta quien le da limosna a la señora del parque” explica.
“En Managua tienen más valor de decir las cosas. Aquí a veces preferimos callarnos, para no meternos con cosas… Somos mini-empresarios y hasta a Don Octavio (Sacasa, el propietario de Canal 2, N.del.E) muchas veces le han impedido…”, expresa con una enorme franqueza, para luego reivindicar los méritos de este enfoque:
"Aquí no hemos agarrado bando, ni lo vamos a hacer, porque nos ayuda con la audiencia y los patrocinadores. Entramos a cualquier lugar y todos tienen cabida, porque aquí no miro la polarización que existe en Managua" afirma.
Y según Montenegro esa política es lo que le ha permitido mantener vivo al canal.
Actualmente tiene 25 anuncios comerciales, a bajo costo, pero suficientes para vivir.
Y para la compra de equipos, que no pasan de los seis mil dólares, nunca ha hecho uso de la Ley de Exoneraciones, que no conoce a fondo.
“Eso es para los grandes. En mi caso, cuando voy a Estados Unidos, traigo mis equipos, que son usados, y los introduzco como cualquier persona. Si se daña una consola, que es lo más caro, buscó ayuda con algún canal local de otro departamento”, explica.
Un espacio para todos
Radio Isabelia, por su parte, se ha visto obligada a explorar otras alternativas para garantizar su sostenibilidad.
Es el único medio de comunicación de San Rafael del Norte, un municipio de Jinotega ubicado a 200 kilómetros de Managua.
Y aunque su propietario, Alberto Rivera, fue diputado del PLC, ahora afirma encontrarse totalmente alejado de la política partidaria.
Rivera tiene un programa que se llama “Dialogando con la Ley en la Mano”, en el que hace comentarios sobre casos jurídicos con propósitos educativos.
Y la programación de la radio está dividida entre música y espacios, en su mayoría gratuitos, cedidos a instituciones y organizaciones civiles.
La radio no es rentable, confiesa Rivera, quien afirma que el anuncio más grande -de una distribuidora- nada más le genera dos mil córdobas mensuales. Y el resto no pasa de los 300 a 200 córdobas por mes.
Eso, a pesar que, según él, las radios de audiencia nacional son un mito.
"Por ejemplo, aquí no se sintoniza Radio Corporación, pues ese tipo de radios sólo hablan de Managua, en su mayoría, mientras las radios regionales cumplen una función y tienen una audiencia cautiva, porque la gente tiene personalidad" afirma.
Rivera explica que la decisión de ceder espacios gratuitos es tanto una forma de colaborar con la comunidad como para conseguir anuncios.
Un ejemplo es el apoyo de alcaldías grandes, como la de Jinotega, que tiene un programa que se llama “Raíces de Nuestra Historia”.
Entre los programas gratuitos están uno de noticias del periodista Agustín Barillas, que fue corresponsal de la Prensa, pero también espacios de las iglesias Católica y Evangélica.
Y a pesar del pasado liberal de Rivera, el "Poder Ciudadano" también dispone de un programa que se trasmite los lunes, miércoles y viernes de cinco a seis de la tarde.
El día de nuestra visita los funcionarios locales del MINSA estaban aprovechando el espacio para hacer un llamado a las mujeres embarazadas de las comarcas de la Unión, El Aguacatal y Cerro Helado, para presentarse a un punto de referencia donde el Ministerio de Salud llegaría con vacunas contra el H1N1.
De igual forma, los funcionarios del Programa Amor hicieron un llamado a las madres de niños que aún no tenían partida de nacimiento a presentarse a una casa de referencia donde estarían recepcionando los datos para después hacer los trámites en la Alcaldía.
La Policía Nacional también tiene un espacio en Radio Isabelia los días miércoles. Y Rivera afirma que le han ofrecido espacio a la Alcaldía de San Rafael, pero aún no han hecho uso de él.
“Yo le doy lugar a todo mundo”, puntualiza.
Con camino por recorrer
La diversidad de enfoques y realidades de los pequeños medios locales no se agota en la experiencia del Canal 48 de Matagalpa, el Canal 29 de Chinandega y Radio Isabelia.
Y para el director del Observatorio de Medios del Centro de Investigación de la Comunicación, Guillermo Rothschuh, el principal reto de estos medios pasa por encontrar una voz propia que le agregue valor a la experiencia de las audiencias.
"Lo que cuestiono es que, en muchos casos, los pequeños medios se dedican sólo a la música o bien son una réplica de los más grandes".
"Y mi temor es que al operar así pierdan cierta centralidad y que sólo sean los grandes medios los que articulen esos grandes discursos y narrativas que captan la atención del país".
Para Rothschuh, "si vas a crear un medio de comunicación es porque se tiene una concepción de cómo se debe ver la sociedad; cómo se debe administrar la cuestión pública, cuál es la función del sector privado".
"La labor de fiscalización de los medios siempre será necesaria" afirma, "pero si compro el medio y vendo los espacios, más que un medio lo que tengo es un negocio".
Por su parte, para el periodista Oliver Bodán, creador de la publicación digital "Carta Bodán", el éxito de los medios alternativos pasa por hacer otro tipo de periodismo, desintoxicante y ágil, "para no convertirse en aburridas réplicas de los grandes medios", sino ofrecer otras opciones para la población.
Y Bodán cree que eso está pasando sobre todo en el caso del Internet, pues en su opinión no son necesariamente los grandes medios los más importantes, ni los que están a la cabeza.
"Hay otros esfuerzos que ganan terreno poco a poco, con buenas perspectivas de encabezar este flanco usualmente descubierto por los grandes medios" afirma.
Para Bodán, la existencia de medios pequeños o medianos demuestra que es posible hacer un buen periodismo, de fiscalización, al servicio a la población, y comprometido con todos los rigores del oficio, sin necesidad de contar con una gran empresa.
"En muchas ocasiones, sobre todo en los departamentos, estas iniciativas recogen las voces que tradicionalmente olvidan los grandes medios, saturados de la agenda política y el facilismo periodístico en cuanto a cobertura" afirma.
Un momento de cambios
Bodán agradece el apoyo de los anunciantes que confiaron en su proyecto desde el inicio, pero reconoce que la lucha no ha sido fácil.
"En el sector privado nacional, y sobre todo en el gran capital, persiste la tendencia de favorecer con sus pautas a los grandes medios, sin medir necesariamente su efectividad e impacto en el segmento de mercado al cual destinan sus productos" afirma.
"Por ejemplo, no hay conciencia de la efectividad del Internet en las ventas y optan por beneficiar otros medios, muchas veces poco efectivos" explica.
Y en la opinión de este periodista, que pasó por publicaciones como El Nuevo Diario, Confidencial y El 19, antes de un breve paso por la vocería de un Ministerio, el surgimiento de medios de comunicación, pequeños o medianos, es necesario para acabar con el monopolio que ha predominado en Nicaragua desde el propio inicio de su periodismo.
“No olvidemos que en manos de pocas familias, usualmente conservadoras, ha permanecido el dominio absoluto de los medios, algo que no ha cambiado en la actualidad a pesar de las nuevas tecnologías”, sostiene.
Para Bodán, muy pocas voces critican esta concentración. Y aunque actualmente hay varias opciones informativas novedosas que demuestran que un periodismo alternativo es posible en Nicaragua, estas se enfrentan a tres grandes dificultades:
Falta de confianza y apoyo del sector privado, creencias equivocadas en la infalibilidad de los grandes medios, y el temor al riesgo, en este caso de los propios periodistas nacionales.
“No es necesario trabajar en una gran empresa para hacer un buen periodismo y sobrevivir en el intento” sostiene.
Guillermo Rothschuh, por su parte, pone el énfasis en el aspecto económico.
"La situación económica precaria es el principal enemigo de los medios alternativos. Los periodistas pueden jugar un papel determinante en articular una agenda distinta, pero han dimitido porque necesitan comer y los grandes anunciantes tienen conciencia de eso, es el poderío que tienen", afirma el especialista en comunicación.
“Ellos están llegando a una era en la cual el poder sobre los medios va a ser de vida o muerte. Y será el peor constituido de los poderes públicos y los poderes privados. Es grave a lo que estamos asistiendo”, reflexiona Rothschuh en voz alta.
Ante ese planteamiento surgen las interrogantes: ¿debería manejarse la publicidad con criterios más allá de los comerciales o de rating? ¿Dónde queda la responsabilidad social empresarial? ¿Debería regularse la publicidad estatal mediante una ley que tome claramente en cuenta la función social de un medio?
“Creo que son temas que hay que discutir. No ha existido la suficiente valentía para plantearlos, pero no pueden seguirse postergando" responde Rothschuh.
"Estamos convencidos que el modelo se agotó, pero ¿cuándo vamos a comenzar a invertir de verdad en eso?” dice, dejando abierta la respuesta.
Arturo Wallace
¿Quién debe encargarse de financiar a los medios que cumplen una clara función social?
El financiamiento público como garantía de un periodismo de calidad, es uno de los principios detrás de los sistemas de radio y televisión pública que aún existen en la mayoría de los países europeos y naciones como Canadá, Australia, Sudáfrica, Japón y Chile.
La intermediación del Estado, sin embargo, hace dudar a muchos de la verdadera independencia de los medios públicos, que rara vez incluyen medios impresos y que en ciertas latitudes no pasan de ser voceros del estado.
Otros, sin embargo, dudan en la misma medida de los grandes anunciantes y del periodismo que depende, aunque sea indirectamente, del apoyo de los intereses comerciales.
Frente a esta disyuntiva, históricamente inevitable en el caso de la radio y la televisión, y cada vez más importante para unos periódicos que han visto reducirse dramaticamente el porcentaje de sus ingresos correspondiente a la venta de ejemplares, nuevas formas de financiamiento han empezado a explorarse.
Algunas incluyen el financiamiento directo por parte de audiencias y lectores a iniciativas periodísticas alternativas que, ya sea por su costo o vocación, van más allá de la típica agenda de los medios tradicionales.
Un ejemplo es Spot.us, que colecta a través de Internet micro-donaciones por parte de lectores potencialmente interesados en proyectos de reportaje, como el que le permitió a Lindsey Hoshaw, de The New York Times, conseguir los US$10 mil que su periódico le había negado para hacer un reportaje sobre la basura flotante en océano Pacífico.
En otros casos, son fundaciones sin fines de lucro las que facilitan el dinero o financian operaciones como las de Propublica, un centro de periodistas independientes basado en Nueva York, integrado por varios ganadores del premio Pulitzer, que se encarga de realizar investigaciones que luego facilitan a los medios de comunicación ya establecidos.
En el caso nicaragüense existe el Programa Vida en Democracia, actualmente financiado por cuatro agencias de cooperación internacional, que maneja dos fondos de apoyo al periodismo cívico y el periodismo de investigación (administrados por la Fundación Chamorro y el IEEPP, respectivamente), que ofrecen becas para que medios y periodistas independientes puedan ampliar su agenda y realizar trabajos de mayor profundidad.
El programa también financia el funcionamiento de una unidad periodística independiente en la Universidad Centroamericana, que está supuesta a funcionar como un verdadero laboratorio de innovación periodística y a producir material de calidad que está a la disposición de otros medios, tanto del ámbito local como nacional.
Eloísa Ibarra
Crear un medio de comunicación y mantenerse no es fácil. Y menos si es en papel, como en el caso de El Carazo Times.
Hace un año, Magda Núñez junto a dos colegas se aventuraron a crear un periodo, teniendo dos objetivos: generar su propia fuente de trabajo y llenar el vació informativo en Carazo.
La idea surgió ante la falta de un medio de comunicación local que recogiera el quehacer de las comunidades, municipalidades, instituciones de gobierno, ONGs, y Sociedad Civil.
"Nos dimos cuenta que los dos diarios nacionales ni siquiera llegan a 2 de los 8 municipios de Carazo", dice Núñez, Directora de Carazo Times.
"También lo consideramos como una alternativa laboral de un grupo de periodistas de Carazo desempleados" explicó.
A un año de distancia, sin embargo, la publicación aún no es rentable.
"La publicidad es casi nula y las alcaldías no han escuchado nuestra solicitud de apoyo", nos cuenta.
Núñez cree que la gente se siente identificada con El Carazo Times porque es local y da cuenta de los hechos de sus municipios, comunidades y su gente.
"Es un medio de comunicación alternativo donde encuentran una variedad de temas relacionados con su realidad. A la vez, contribuimos con el desarrollo local dándole seguimiento a los avances municipales que benefician a la población y también a otro tipo de proyectos financiados por organismos" afirma.
Sin embargo, aunque el periódico cumple una función social, en la última edición anunciaron que podría ser el último número porque la falta de publicidad los tiene ahogados económicamente.
"Ninguno de los periodistas tenemos salario. Hemos invertido en un año en ocho ediciones de nuestro propio bolsillo, y si no logramos sacar las doce fue por falta de recursos económicos. Con mucha dificultad sacamos ahora en marzo la octava edición y en nuestro editorial hacemos un llamado a las municipalidades a apoyarnos de lo contrario creo que será el último número" se lamentó.
El Carazo Times también es digital, pero Núñez dice que por tratarse de un medio local, donde la población tiene muy poco acceso a Internet, el futuro del proyecto no es ese "porque el objetivo es llegar a la población de Carazo".
Arturo Wallace
A inicios de los 90s, el boom de la FM y el bajo costo de los equipos necesarios para transmitir en esta frecuencia permitió la multiplicación exponencial del número de radios en Nicaragua.
La llegada del cable, por su parte, hizo posible la aparición de nuevos canales de televisión, sobre todo a nivel local.
Pero mientras crecía la oferta radial y televisiva, el número de publicaciones impresas de vocación periodística evolucionó en la otra dirección.
Así, durante los 90s nacieron y desaparecieron diarios como La Tribuna y La Noticia, y también propuestas con un poco más de trayectoria como Barricada y El Semanario.
Desde entonces a la fecha numerosas revistas y semanarios también han ido y venido sin poder consolidarse, al tiempo que los mismos diarios nacionales se enfrentan a niveles de circulación decrecientes.
Y, en la actualidad, el duopolio del mercado impreso conformado por La Prensa y El Nuevo Diario, sólo se ve "amenazado" por el diario HOY (que también es propiedad de Editorial La Prensa) y, en menor medida, por publicaciones por suscripción como La Bolsa de Noticias y Trinchera de la Noticia (que circulan de lunes a viernes) y los semanarios Confidencial, El Mercurio y la misma Brújula.
Así, no deja de ser sintomático de las dificultades de ese mercado, que el propio partido de gobierno no haya podido -o querido- mantener la versión impresa de su semanario "El 19", el que sin embargo mantiene como una publicación digital.
Y "El 19" es un buen ejemplo de la mayor diversidad de oferta en prensa escrita hecha posible por Internet.
Efectivamente, en los últimos años, han surgido numerosas publicaciones digitales, no necesariamente vinculadas a publicaciones impresas, que garantizan una diversidad que no tiene equivalente en el mercado de los medios impresos.
Estas van desde servicios informativos como "El informe Pastrán" hasta blogs personales de diferente propósito y vocación, pasando por periódicos digitales como La Jornadanet.com o proyectos colaborativos como Barricada.com.ni
Y muchos, muchos, más.
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